16 de febrero de 2012

Los amantes de Tlatelolco

Ya han pasado algo más de dos meses desde que publiqué mi anterior post.
Han sido muchas las causas que me lo han impedido, principalmente por trabajo pero veamos si las cosas cambian y le puedo dedicar algo más de tiempo.

Este mes es el mes del amor. Febrero y su día 14. San Valentin es celebrado mundialmente pues el amor es un lenguaje universal. Este va a ser el tema que he elegido para continuar con el blog. Quiero compartir esta historia tan conocida por mis tierras con vosotros porque me acordé de ella en mi última estancia en Tlatelolco, México.

Bien, vamos allá. Se sabe que a principios del siglo XIII dos jóvenes, ella de familia noble y el de familia modesta cayeron tremendamente enamorados. Él era Diego y ella Isabel, ambos hijos de la Villa de Teruel.

Diego partió a la guerra para ganarse un nombre, fortuna y un título. Algo que le hiciera digno de desposar a Isabel. Se prometieron aguardar por cinco años hasta la vuelta. Con mucha probabilidad Diego batallaría en las Navas de Tolosa y en tierras levantinas. Por otro lado, Isabel batallaría una lucha interior. Esperando, aguardando, reteniendo ese amor.

Tras esos cinco años, Diego regresa a Teruel y cual fue su sorpresa al ver la villa engalanada y de celebración. Diego quiso morirse al saber que la mujer que iba a ser desposada era Isabel. Así que fue a pedirle un beso. Solo un beso para olvidar todo lo vivido y poder ser feliz. Pero ella acababa de jurar fidelidad a otro hombre y no podía hacerlo.

A Diego se le vino el mundo encima y cayó desplomado. Muerto de amor.
Cuentan las crónicas de la época que los criados llevaron el cadáver de Diego hasta la casa de sus padres sin que nadie pudiera explicar su repentina muerte.

Beso del 2011

Toda la Villa de Teruel acudió al entierro y entre ellos una mujer. Antes de comenzar la ceremonia se acerco al féretro, abrazo a Diego y le dio un beso. Dicen que en la iglesia solo se oían los latidos de su corazón cada vez más y más acelerados y después...nada.
Silencio porque ella cayó allí mismo muerta en brazos de su amado. Esa mujer era Isabel, claro y se ordenó que ambos fueran enterrados juntos. Todavía hoy se puede visitar sus túmulos en la iglesia de San Pedro.

Algunos piensan que es una historia tonta y de muertes pero en todo Teruel y en Aragón sabemos que
el protagonista es el amor y los amantes. Los amantes de Teruel.
Con este nombre han pasado a la historia Diego e Isabel. De alguna manera consiguieron su propósito, permanecer juntos por toda la eternidad. Esta es la historia. Mezcla de mito y realidad.

Los amantes de Tlatelolco.

La historia de esta otra pareja es desconocida, aunque no pude evitar imaginar algo parecido al ver esta tumba en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, DF.



En la placa reza: Amantes de Tlatelolco. En este área se encontró un entierro de 54 individuos con sus respectivas ofrendas, los que formaban parte de una gran cantidad considerados como las víctimas de la guerra de 1473 d.C. entre Tenochtitlán y Tlatelolco. Como muestra de este hallazgo, se expone esta pareja formada por una mujer y un hombre de unos 35 y 55 años de edad. Debido a que yacían abrazados fueron llamados popularmente los amantes de Tlatelolco.